El llamado “Harry Potter brasileño” o Harry el brujo, se convirtió en tendencia luego de que Warner Bros le enviara una advertencia formal por el uso no autorizado de una marca registrada. El apodo, que había ganado popularidad en redes sociales y medios digitales por su evidente referencia al famoso mago creado por J.K. Rowling, fue considerado por la compañía como una infracción a sus derechos de propiedad intelectual.
Según se conoció, la advertencia no implicó una demanda inmediata, pero sí una exigencia clara: dejar de utilizar cualquier nombre, imagen o referencia que pudiera generar confusión con la franquicia oficial de Harry Potter. Ante este escenario, el creador brasileño optó por cambiar su nombre artístico y redefinir su identidad pública, evitando así posibles sanciones legales más severas.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el alcance de las marcas globales y la forma en que las grandes productoras protegen sus franquicias. Aunque muchos seguidores vieron el apodo como un homenaje creativo, desde el punto de vista legal la asociación directa con un universo protegido puede interpretarse como uso comercial indebido.
Ahora, con su nuevo nombre Enzo da Pegada X y una imagen renovada, el antiguo “Harry Potter brasileño” busca continuar su proyecto sin conflictos legales, demostrando que la creatividad puede adaptarse incluso cuando se enfrenta a los límites que impone la propiedad intelectual.





















